Estos dos negros son amigos y no se lo toman como algo personal. Les gusta juntarse por la tarde para pajearse, bombearse la polla mutuamente y más si les apetece. Ahora les apetece de verdad. Con una sonrisa en la cara, tranquilos, se están haciendo bien con la boca y sus pollas están cada vez más pesadas y cachondas. Está claro que es hora de subir de marcha. Uno de ellos se dedica a que le limen el culo en el sofá. El objetivo: correrse y escupir esperma por todas partes.